7/10/10

Stars

Y fue una tarde cualquiera...

- ¿Qué tan bien sabe el café que has elegido? - Le pregunté mientras observaba como lo preparaba en la estación de servicio.
- Es exquisito si le pones un poco de canela en polvo, ¿ Quieres probarlo? - Dijo observando su vaso de café
- Claro… mmm sabe bien. - Y es que en verdad me había gustado el sabor.

En mi vida lo había ordenado al barista, y jamás había coincidido con él, en el mismo café que con frecuencia visito cuando estoy en mis días libres en el Distrito Federal.

- Mi nombre es Fabián. - Extendió su mano con una sonrisa.
- Raynier, mucho gusto. – Contesté tomándole la mano y sonriendo.
- Ya sabes, para la próxima no dudes en pedirlo y ahora tienes el toque para prepararlo.
- Lo haré, gracias
. – Y lo ví detrás mientras se marchaba a su mesa.

Por un momento me perdí observándolo desde el lugar donde me había sentado con un amigo a conversar de lo último que había pasado. Reímos de infinidad de anécdotas, nos contamos algunas confesiones propias de una amistad incondicional y siempre leal. Al tiempo, sus amigos empezaban a despedirse… y él, seguía en su asiento, ahora sostenía unas notas que leía detenidamente sin atender lo que sucedía a su alrededor.

- El te gusta, ¿Cierto? – Me preguntó Luis, mientras volteaba a mirarlo.
- No puedo negarlo, es lindo. – Respondí un poco tímido.

Sin pensarlo, mi amigo se levantó y se acerco detrás de el.

Yo moría de nervios. Se levantó y recogió sus pertenencias detrás de Luis para acercarse a mi mesa.

- Hola Ray. – Su voz y su sonrisa me dejaron mudo.

Luis argumento que tenía que llegar a casa y se despidió mientras nos invitaba a quedarnos a conversar un poco más. No dudé un solo segundo y decidí quedarme con Fabián.

- Espera un momento, voy por algo. ¿Te importa si te invitó un café?
- Gracias, no te preocupes, estoy bien así.

De nuevo se acercó al barista y apenas alcancé a escuchar lo que había ordenado, pues le daba la espalda a la barra.

Tardo unos minutos y se volvió delante de mi con un par de vasos.

- Toma, sé que te gusto cuando lo probaste... lo preparé para ti. - Dijo sonriendo.
- Eres muy amable Fabian, gracias.

Empezamos a conversar, con las preguntas propias a alguien que apenas se conoce. De ahí que supe poco más de él. Mil preguntas quedaron en el aire, otras fueron respondidas con la misma amabilidad del principio. Entonces empezó a cuestionarme sobre mi vida, mi edad, a que me dedicaba y de momento me interrumpió.

- Raynier, me agradaste desde el principio.

Apenas pude decir algo, el calor del café hizo tropezar mis palabras en los labios y no supe que decir. Me miraba fijamente y sonreía seguro de lo que había dicho. Me quedé en silencio.

- Ven, vamos a caminar un poco.

Y me tomó con su mano izquierda, mientras que con la otra sostenía el café. La mochila ya la llevaba en la espalda.

- ¿Crees en las coincidencias en el tiempo? - Me cuestionaba mientras observaba el imponente Ángel Dorado que se alzaba en la oscuridad en medio de la avenida.
- Si, si creo en ella, aunque en ocasiones sea un mero espejismo.
- Yo, no creo en los espejismos… creo en vivir lo que se siente.


Y se acercó más mirándome a los ojos. Pude sentir el calor de sus labios sin siquiera rozar los míos.




- Ven caminemos un poco más.

Honestamente ya alucinaba sus labios y se resistió.

Mientras, dábamos pasos lentos y nos deteníamos a observar algunas pinturas urbanas que se exponían en la banqueta de la avenida. Me hablaba de su vida, de su colegio, de sus amigos, de su familia... Era solo una noche tranquila y en eso quedaría.

Caminé unos pasos adelante mientras el escribía un mensaje. Y yo seguía disfrutando de la avenida, la misma avenida donde tantas historias habían sido escritas, tantas fotografías en mi mente y tantas emociones ahí vividas.

- Espera – Y me abrazó por la espalda.

Escuche su voz tan cerca que mi piel alcanzó el máximo de mi sensibilidad. Volví la mirada sobre mi hombro izquierdo y me perdí en sus labios que ya buscaban los míos. Fue un beso en el que olvide el tiempo, sus labios eran tan dulces y suaves que parecían no haber besado nunca antes. Lo disfruté, tan tierno al principio, tan intenso después y así terminar con un suave murmuro al abrazarme después del beso.

Estar juntos las siguientes tardes fue realmente agradable y divertido, propio de dos niños con juguete nuevo. Había momentos mientras conversábamos o sonreíamos, en que sin decir nada, me besaba y me dejaba en silencio, siempre abrazándome al hacerlo para que al abrir los ojos encontrara su sonrisa tan inocente y natural que volvía a perderme una y otra vez en sus labios.

Y llego la noche que ambos esperábamos. Nos encontrábamos solos en la habitación de su hotel, la luz era tenue y por el balcón de la habitación entraba un poco de aire fresco que al acariciar las cortinas nos permitía observar la oscuridad de la noche.

En la cama, nuestra sonrisa nos permitía entendernos sin necesidad de palabras. Era el calor de nuestro cuerpo lo que volvía natural el momento, éramos cómplices de un acto, quizá propio de las hormonas pero, con un toque de amor.

Bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez. Que tengo miedo a perderte, perderte después, quiero tenerte muy cerca, mirarme en tus ojos y verte junto a mi…

Hicimos el amor una vez más… y otra, sin perder nunca la intención y el deseo. Hasta que llego la hora de regresar a casa.

Me despidió en el lobby del hotel, vestía ropa deportiva que le hacía lucir perfecto. Solo miraba su sonrisa tan inocente…

Al día siguiente era su cumpleaños y pasaríamos la tarde juntos. Aunque con mensajes estuvimos juntos desde que despertamos, debo admitir que fue más emocionante cuando por fin estuvimos juntos sonriendo y acompañándonos como no lo sentía desde hace ya mucho tiempo. Fue una tarde increíble.

Era un sueño, todo perfecto y los dos sonriendo. Y al caer la noche, al caer la noche…

- Ray me encantas y me hace muy feliz saber que estas cerca de mi.
- Gracias Fabián, gracias por tus detalles, tus palabras y tu forma tan tierna de hacerme sentir amor.
- Bonito, no digas eso, estoy contigo por que tu también haces sentir así, confía en mi.
- Quédate a mi lado.
– Dije sonriendo mientras miraba sus labios.
- Confía en mi Ray. El sentimiento no terminará de un día para otro. – Y en silencio, volvió a besarme tan tierno como la primer vez.


Al llegar a casa volvimos a escribirnos mensajes. Comentábamos lo genial que había sido el día, parecía feliz por compartirlo conmigo. Una llamada para terminar el día….

- Bonito, tengo que dormir, mañana tengo entrenamiento por la mañana.
- Ok, gracias por compartir tu tiempo conmigo.
- No digas eso… lo hago por que me nace. No olvides que te quiero mucho, confía en mí por favor. – Insistió una vez más.
- Esta bien, descansa. Hasta mañana Bonito.
- Hasta mañana, te mando un beso.


… que tengo miedo a perderte, perderte después.

Y cayó una lluvia impresionante después.

Cuando intenté enviarle un mensaje, y no había respuesta, encontré un mensaje:

“Quiero que seas feliz… un beso.”

Después de un rato, las lágrimas empezaron a resbalar por mi cara limpiando los rastros de sus besos, el olor de su piel. Hasta que entendí que sus últimas palabras en realidad fueron una despedida.

Piensa que tal vez mañana yo ya estaré lejos, muy lejos de ti…

No pude dormir en toda la noche esperando tranquilidad y así me iluminaron los rayos del amanecer, esperando por él. Y el día fue eterno, tratando de encontrar una explicación lógica a lo que había sucedido.

Y aunque me dejo con las emociones heridas, sigo de pie y levantando la mirada de nuevo. Después de todo sé que aunque la oscuridad cae al ocultarse el sol, siempre aparecerá una estrella que ilumine mi noche…





Dedicated to The One who made me feel love ... and then, he went on in the air of that mysterious night.

Un amor que se lo lleva el viento así como lo trae a nuestra vida, no es más que un espejismo.

Let it rain...


Raynier.

3/9/10

RETRATO

Retrato
(Final de la historia del Asesino)


Escucho mis pasos entre el sonido del viento que enfría más y más el ambiente fúnebre de este campo de batalla.

Después de tanto tiempo, decidí volver al cementerio. Me detuvé delante de su sepultura, una veladora ilumina aquella foto suya que algún día me mostró.

Era su sonrisa tan particular y su mirada tan tierna la que cambiaba el semblante de mi rostro. A un lado una foto más que nunca había visto, sentado en su cama y en las piernas sostenía a su perrita… la que un día en su habitación me hizo abrazar, para comprobar cuanto le quería. Fue la primer vez que abracé a un perro. Los detestaba y creo por eso lo había hecho. Recuerdo bromeaba argumentando que felicitaba a su mascota por aguantar un abrazo mio.

"No pensé un día volver a este lugar, solo es el final."

Y me perdí en el tiempo, al pie de su sepultura mirando el horizonte. El día parecía mas gris que ningún otro, el aire frío despeinaba mi cabello y a lo lejos veía las nubes desplazarse con demasiada rapidez. Los rayos y truenos anunciaban tormenta…

Con las manos detenidas en los bolsillos de mi abrigo, me senté a un lado y corté una pequeña flor blanca que crecía en el monte, la sostuve entre mis dedos haciéndole girar por momentos. La observé detenidamente mientras la memoria volvía a mi.

Destellos de aquella vez en que terminé con su vida.

La brisa congelaba mi piel y mis labios, más fríos que nunca, deleitaban el paisaje desolado. Me levanté y caminé entre las tumbas del cementerio.

Solo imágenes crueles y exquisitas de aquellas veces en que mis manos estaban mojadas en sangre, por el placer al matarles.

Y que gané? … nada.

Abrí la boquilla de la botella plata que llevaba escondida, y bebí un trago de whiskey hasta quemar mi garganta.

Caminé hacia la salida, y a mi paso, apareció el fantasma de cada uno a mi lado. Algunos me observaban con irá, otros con miedo. Mi corazón latía cada vez más intenso, volví a beber hasta vaciar ese pequeño bote. Lo solté y escuche como se estrelló, sin romperse, con las hojas secas que el invierno había matado ya en esos árboles.
El viento soplaba cada vez más fuerte y la lluvia comenzaba a caer sin piedad. Caminé sin apurar mis pasos, disfrutando del momento tan desolador, era la soledad la que me provocaba el placer de …

Al llegar a la puerta del cementerio, miré detrás de mi; los árboles se movían con la intensidad del viento, y entonces mi sangre empezó a calentarse y mis labios volvieron a sonreir. Respiré lento y suspiré profundo.

“ Te veré en el infierno …”

Cerré las puertas de metal detrás de mi. Y subí al auto negro que había estacionado a unos cuantos pasos de la entrada.

Encendí el motor y di marcha sin rumbo alguno, solamente quería sentir. Un cd de enigma, de mis favoritos, empezó a reproducirse volviendo más elegante el momento.

Y entonces sentí como regresaba el demonio que un día vivió en mi.

Cambio el semblante de mi rostro, y mis manos sostuvieron con más fuerza el volante. Mi objetivo: el dulce aroma de la muerte.

Entonces conduje sobre la misma avenida donde una noche de noviembre del 2008 terminé con su vida, justo unas calles antes de El Ángel, el asfalto mojado, las llantas del auto, el golpe de su cuerpo al rebotar sobre el cofre, el exquisito sonido de sus huesos mientras pasaba encima.

Extasis al recordar…

La sangre en mí hizo que pisará sin piedad el acelerador. No había tráfico, parecía que la tormenta había asustado al mundo entero. Y la ciudad era solamente mía. Como la viví cuando llegué a la cima de mi propio éxito.

Thats the look of… hell.

A mi paso por esa gran avenida, volvieron una vez más, los fantasmas de los muertos. Aquel que arrastré por un empedrado y que al final encendí en llamas, el otro que enterré mil veces un cuchillo en su cuerpo, al que le disparé hasta vaciar la pistola, aquel otro al que afuera del bar ahorque poco antes de alcanzar el placer del sexo o al que hice resbalar en cientos de escaleras para estrellarle una piedra en la cara hasta desangrarlo. El otro que en su intento por salvarse, alcanzo rozar mi estomago con un pedazo de vidrio mientras le asfixiaba...

Y nadie consiguió terminar con mis días.

La música en mis oídos destilaba veneno una vez más. La adrenalina carcomía mi cuerpo y el deseo se volvía más y más fuerte… hasta que consiguió controlarme.

Era todo …

Respiré una vez más y detuve el auto, miré el retrovisor y todo lo había ya dejado atrás. Tan pronto el semáforo encendió la luz verde y arranqué haciendo rechinar las llantas mientras resbalaban en el agua.

Era solo la velocidad del motor la que escuchaba, aun más fuerte, que la última canción que se reproducía. Respiré y cambié la velocidad despedazando la permitida y entonces, a la vuelta de esa esquina encontré el blanco perfecto.
"La guerra ha terminado... es tiempo de irme."

Abrí más los ojos y sin miedo sostuve el volante hacia esa dirección. Gritos.

El auto se estrelló sobre la estación de gasolina volando en mil pedazos. Y reinó el silencio.

Fue así como decidió terminar con su vida…



The Dark King Ray… is gone.
El asesino ha muerto.

31/7/10

Hell is Heaven

Hell is Heaven


Después de unas horas he decidido abandonar la terraza para caminar por los pasillos del palacio que conducen a la escalera, bajo lentamente contemplando la noche que se filtra por el techo de cristal que cubre el descenso al salón principal.

El mármol que cubre el piso despide mis pasos mientras que mi piel se refleja en el oro que hay en cada cuadro de los muros del salón y en cada objeto antiguo que adorna la sobriedad de mi reino.

Algunos candelabros encendidos logran la escenificación propia de lo que era un infierno y es el olor exquisito del incienso lo que provoca que mis deseos se calmen después de lo que ha sucedido.

Camino lento por la sala, delineando los muebles antiguos a mi paso, mientras mi mirada aun ardiente se pierde por los ventanales que dan al jardín. Es el porte de un demonio lo que distingue mi sombra en la oscuridad.

Con una sonrisa, saboreo la delicada fragancia que despide la sangre de un cuerpo delirante…

Vuelvo mis pasos a la puerta principal, deteniéndome un momento en un ventanal. Increíble fotografía delante de mí, la luna brilla en mis ojos y una sonrisa termina por dibujar el rostro perfecto.

Cierro por fuera las puertas del Palacio.

No hay luces encendidas en el jardín, solo la luna y unas cuantas estrellas. Me acompaña el ácido del viento mientras camino alejándome del Palacio hasta alcanzar los pies de la colina. Es el suave delirio del último beso lo que empieza a asfixiar mi respiración…

…

Esta mañana todo lucía impecable en el Palacio, tu llegada era cuestión de minutos y la ira en mi piel aumentaba más y más. Observaba desde mi habitación esperando que el sonido de las ruedas anunciaran tu presencia, y así espere paciente hasta que apareció en el camino, el carruaje de oro que había enviado por ti. Ví como descendias mientras mi corazón latía casi vuelto loco.

Lucías tan agradable…

Baje a recibirte vistiendo sobrio en color negro, entre mis dedos llevaba un cigarrillo encendido que desbordaba humo. Era el mismo placer de tenerte de vuelta, me acerqué despacio y sin temor a equivocar mis pasos. Llevé la pieza de tabaco a mis labios con la misma elegancia de un príncipe e inhalé un poco más de cigarrillo antes de dejarlo caer sobre tus pies. Recordé tanto, y tu piel desprendía el mismo olor exquisito para mis labios. Deseaba no dejar rastro de ti.

- Bienvenido

Y te abracé con la misma clase que merecía la antesala de tu muerte.

Juntos nos encaminamos de vuelta al interior del Palacio. No había gesto de gratitud, era más bien la propiedad del placer. Sin más, te invité a que te sentarás a comer conmigo y nos acercamos… un beso tan distinto en nuestros labios intensificó en mi la adrenalina que marcaba tu regreso.

Nos sentamos en los asientos principales del comedor para degustar el platillo del final acompañado con una botella exquisita de vino tinto.

- Gracias – Y una sonrisa acompaño tu rostro mientras iniciabamos una charla sin intención.
- Qué te ha traído a mi? – Pregunté.
- Me he dado cuenta que a quien quiero es a ti, y he vuelto.
- Lo sabía – Respondí con la misma ironía con la que te despediste aquella noche.
- No me guardas rencor, cierto? – Preguntaste, mientras me mirabas a los ojos.
- En lo absoluto. Eres bienvenido… al final tu así lo has querido.
- Vamos, estamos hechos el uno para el otro, siempre lo dijiste. – Confirmó.
- Entonces lo expresaba por amor. – Mi mirada se perdió en mi memoria.
- Y ahora?
- Ahora es distinto, bien sabes que tu indiscreción reveló demasiado.
- Lo sé y también sé que aun hay algo. – Afirmó mientras bebía un trago de vino.

La conversación perdió sentido por un momento y nos cuestionamos sobre el pasado… aquel pasado que, paciente, esperaba un día como hoy para terminar con la satisfacción de una relación perdida en la tormenta que un día provoco la acidez de tu despedida.

No tenías idea de mis intenciones.

- Ha sido un viaje largo al presente, cierto? – Le cuestioné.
- No tan largo por que sabía que me esperarías tal como lo dijiste.
- Quizá…

Encendí un cigarrillo más para disfrutar la sobremesa. Sonreía mientras te observaba tranquilo simulando que todo estaba bien.

La noche empezaba a caer y entonces nos levantamos de la mesa para ir a la terraza en la parte alta, cerca de mi habitación. Una vez más se escuchó la música del infierno y los minutos alcanzaron tu momento.

En la mesa de servicio, solo había la mejor selección de vinos adecuados a una celebración tan majestuosa. Soledad era lo único que se sentía en el ambiente, soledad en tu compañía tan tétrica.





Serviste dos copas de vino y me alcanzaste la que habías elegido para mi… en mis manos acariciaba el filo de tu muerte. Lucía tanta ironía que mi sonrisa delataba mi más sublime deseo.

Love and hate are one in all. Don’t play games with the one who loves you.

Sin más preámbulo que la misma noche y el aromático olor del tabaco me acerqué a ti para abrazarte sosteniendo tu espalda para perderme en tu cuello. Era el mismo olor tan excitante que un día me volvió loco, un abrazo por demás cálido. Estabas siendo honesto por un instante. Volví a tus labios hasta sentir como encendías mi cuerpo, podía perder el control…

I really loved you… but now, i´ll kill you.

Volví a saborear tu cuello con mis labios. El instinto me hizo reaccionar y mordí sin piedad sobre la yugular, conseguí perforarte la piel con mis dientes y sin soltarte, presioné tu cuerpo contra al mío al tiempo que enterré una daga en tus pulmones consiguiendo atravesar tu cuerpo. Me desprendí de tu cuello, aun tenías los ojos abiertos.

Y así te deje caer sobre mis pies… muerto.

Me senté a un lado, para observar como se extinguía tu vida. Limpiando con mi lengua la sangre que escurría en la comisura de mis labios. Los minutos hacían historia…

…




Me detuve un momento en la colina y mirando sobre mi hombro derecho observé que el castillo lucía ya desolado y las últimas velas de los candelabros de la terraza se apagaban acompañando tu camino al infierno.

Fue entonces cuando dejé el paisaje atrás para subirme dentro del mismo carruaje de oro que ya me esperaba para irme lejos…






Con aprecio para mi lector y buen amigo: Fernando. Gracias siempre!


The Legendary King Raynier
When Hell becomes Heaven... The Crown shines more than ever.


21/7/10

The War Is Over

The war is over.

No sé si es la agonía amarga de un amor extinto o el mero placer de terminar con tu insoportable existencia. El veneno empieza a mezclarse con mi sangre y en mi respiración se filtra un instante de placer provocando en mi interior una revolución intensa y pura: el deseo de matar.

Camino con la mirada ardiente, la ira está en mi y brota por mis poros, es gas letal lo que transpira mi cuerpo y poco a poco el ambiente se vuelve tan oscuro y peligroso como yo.

Mientras descubro la entrada al infierno encuentro las últimas fotografías de tu vida. Cuando idolatraba su imagen y bebía de sus labios. Ese rostro que poco a poco perdió credibilidad, cayó su última máscara, se convertiste en lo que nunca esperaba… un demonio.

Y entonces cuando reveló su verdadera identidad, despertó aquel demonio que un día domó en mi.
...
Hoy no hay rastro de mi lado humano, hoy estoy aquí, con el infierno ardiendo dentro. Mi cielo… tu pesadilla. Sé donde estas, se que estás haciendo y voy a sorprender tu tranquilidad.

Camino ya en el infierno, vestido para matar y con los pies desnudos, puedo sentir como arde la tierra, como se estremece el viento cuando acaricia mi piel. La firmeza de mis pasos y mi respiración acelerada alimentan mi único pensamiento bestial.

Millas de infierno se han quedado atrás.

Luce tan natural al voltearme a ver. Sus labios no pueden fingir más y su mirada refleja el orgullo que le mantiene de pie. Palabras que no hieren más.


- A que has venido? – Me cuestionó sin saludarme.
- He venido por ti.
- No, sabes que no iré contigo. – Respondió dándome la espalda.
- No te estoy preguntando …


Y lo tomé del brazo, aun con la negativa que mostraba intentando desprenderse de mi, no lo consiguió y casi arrastrándolo lo llevé a los pies del ángel que se alzaba en medio del infierno.

- Que triste es despertar a la realidad y entender que una persona a quien idealizas es una pesadilla y no un sueño.
- Siempre es así – Afirmó irónicamente.
- Muy dentro de mí, entendía miles de respuestas que mi emoción no me permitía asimilarlas. Eras tan falso…
-
Siempre lo he sido cuando quiero algo.

Escupí sus pies

- Me das tanto asco.
- Y tu me das tanta pena.
– Dijo sonriendo.

Su mirada empezaba a encenderse, sabía que no sería fácil. Y cuando sentí la sangre hirviendo en mi, soltó un golpe con uno de sus puños dejándome tirado en el piso.

Apenas me levanté y me recibió con un par de golpes más haciéndome volar hasta el otro lado del ángel, quien desde lo alto observaba el horizonte.

Volvió cerca de mi…

- Eres débil y soy más fuerte que tu. Vete antes que te mate a golpes.
- No…


Cerré los ojos cuando percibí la furia de su cuerpo, me pateo tan fuerte que rompió mis labios haciéndome sangrar por la boca, un golpe tan intenso que me levantó de nuevo en el aire y me hizo estrellar sobre una estatua de piedra.

- Eres fuerte, siempre lo supe. El verdadero reto para mi es levantarme. Maldito seas!! No tengo nada que pensar, no tengo un solo sentimiento de perdón y mi única forma de olvidarte es matándote con mis propias manos.
- Vamos… inténtalo si puedes. – Respondió con un gesto retador y ácido.

Mi cuerpo volvió a llenarse de ira a medida se extinguían los últimos segundos de amor. Mis ojos parecían sangrar de tan rojos que estaban, no eran lagrimas, era odio.

Y me levanté, mi cabello cubría parte de mi rostro. Caminé lento hasta detenerme frente a él. Pude percibir el olor de su piel mezclada con el insoportable aroma de su ironía.

Lo miré a los ojos y el eco del silencio repitió el más salvaje de mis gritos, el último…

Sentí como mi instinto, dejo atrás mi razón para convertirme en un animal lleno de rabia. Mis manos alcanzaron su cuello para empezar a asfixiarle.

- No, no… tiene que doler.

Mis ojos ardían y mis pupilas se dilataban en el elegante negro mortal. No era mi imaginación, era yo en realidad.

Con la misma fuerza que provocaba el deseo de matar, aventé su cuerpo hasta hacerlo estrellar con los pies del ángel, fue exquisito escuchar como su cuerpo se enterraba en una espada de piedra.

Como pudo se levantó y corrió sobre mi volviéndose vulnerable, fue entonces cuando enterré mi puño desnudo en su estómago para hacerlo volar en el viento y caer de nuevo a mis pies.

- Esta mañana desperté con la sola intención de tenerte así, desbaratándote de dolor antes de morir.
- Te odio.
-
Yo… yo también y voy a matarte. Un sacrificio celestial en este infierno de placer.

Y me dejé caer en su cuerpo, entonces me enterró sus manos en el abdomen, era más mi deseo que el dolor que me había provocado semejante golpe.

Mis manos fueron directo a su cuello. Lo apreté sin miedo a nada, era una delicia ver como sus ojos mostraban desesperación, su voz quedo reducida a simples gemidos de dolor y, entonces, escupí su rostro.

La ira y el deseo de matar brilló en mi mirada y descargué toda la fuerza de mi cuerpo en mis manos. Terminé con su vida, tal cual lo deseaba. No dejé rastro de sangre en su cuerpo, solo golpes. Apague la luz de su mirada, dejándole en penunbra. No había destellos en su cuerpo… el último suspiro. Arrastré su cuerpo tan lejos para sepultarlo profundo en la puerta del olvido.

Volví a los pies de El Ángel y me senté en mi trono.


Recordé que era humano y entonces me levanté en un remolino encendiendo así las estrellas de la noche, provocando el más dulce reflejo de la luna en la tierra.

El paraíso después de ti, si existe. Hoy estás muerto… y no llevaré flores a tu sepultura.



The war is over ... is over now.
Y el sol no murió.

The Legendary King Ray.


3/7/10

The Keeper

The Keeper.



Has sentido alguna vez tener un sueño en tus manos? Cierra los ojos y permite que el aire que hoy respiras sea tan suave a tus sentidos y así te transporte a una tierra que nunca antes has explorado.

Es una tierra que jamás ha sido tocada y ha sido reservada para un momento único y espectacular…

Bienvenido.

Es un espectáculo generoso a tus ojos, digno de tu mirada y sensible a tus sentimientos. Y son mis emociones las únicas que percibes aquí. Desde el más majestuoso paisaje en el horizonte hasta la suavidad que alcanzan tus pies acariciar, si, es un paraíso. Y lo empiezas a vivir… cerca de mí.

Permite que el encanto del sonido de las aves alcancen tu mente y déjate llevar tan alto que sientas el mundo a tus pies, empieza a dibujar cada uno de los árboles que rodean este valle dispuesto a la percepción de los demás de tus sentidos.

No es un mundo de cristal… no es frágil, tiene el efecto personal de un sentimiento propio y cercano a ti, es lo que siento dentro y lo único real alrededor tuyo. No hay límite.

Es el atardecer puro lo que viene aquí para ti, es un momento de paz… anda, levanta la palma de tus manos al infinito y deja que sea el latido de tu corazón el que guíe la yema de tus dedos a dibujar el resto.

Ven, camina lento sobre las piedras que se dejan acariciar por el agua que recorre este espacio. Escucha como suena la corriente mientras tus pies tocan con respeto este mundo.

Así es como me encanta disfrutar de tu sonrisa, tan natural y mágica que me hace volar tan alto como lo haces tu. No pierdas detalle a lo que sucede a tu alrededor… no es tu inconsciente, eres tu. Siente tu realidad… siente mi realidad.

Continua el camino hasta que dejes de sentir el agua en tus pies y entonces…

Entonces es tiempo de que te levantes al viento. Deja que tu cuerpo vaya tan alto, y sea el sutil movimiento de tu cuerpo, lo que haga armonía con el resto de la música de las aves y el viento encontrando el espacio perfecto para alcanzar el roce de las estrellas que aparecen una a una en el cielo.

Disfruta…

La noche ha caído delicada, y es la luna llena la que marca la existencia de la tranquilidad. Y así, te espero aquí, al otro lado del valle.




Toma mi mano y deja todo atrás. No hay nada más espectacular que esto, y todo queda al margen por un momento. No es ordinario, tampoco es extraordinario… es simplemente celestial.

Y es por todo lo que en un segundo provocaste en mi interior. Observa junto a mi y siente conmigo la inmensidad de un sentimiento que aunque no tiene control, si tiene la esencia de lo permitido en un mundo donde la historia se ha quedado atrás para ser un momento de vida.

Ven.

Y es aquí donde quiero contemplar cada uno de tus movimientos, donde quiero compartir un sueño que no tiene límite, donde he decidido volver a nacer… por ti.

Siente el brillo de oro de la luna en tu piel, es tan maravilloso poder observarte así, tan impaciente como un niño en libertad que ha encontrado el momento perfecto para sonreir y terminar así con la austeridad de un día en mi mundo.

Aquí eres el pequeño Príncipe que esperaba para levantar el más fuerte de los reinos, el que con su presencia ha marcado el destino de un sueño que se hace realidad a medida se esconden de nuevo las estrellas y la luna para dejar paso al amanecer de la realidad.

Siéntate a mi lado.



Esto es el principio de un camino que empieza a dibujarse en la realidad, esto es un sentimiento que nace en la emoción al sentirte cerca, al sentir tu presencia en mi vida. Es la emoción que caracteriza la realidad de vivir y compartir el más puro sentimiento con todo lo que esto trae, días de gloria y sonrisas que llenen cada parte de tu ser, días que alteren un poco el orden y dejen escapar la intensidad de tu cuerpo, instantes que quizá no sean agradables, pero que son parte de vivir… de experimentar y sobrevivir, para encontrarnos siempre aquí, juntos.

Recarga tu cabeza en mi hombro y escucha mis palabras en el viento:

Es una tierra que ha sido reservada para un momento único y espectacular. Y la he levantado en la realidad para ti. Vive en ella el tiempo que tus sentimientos lo permitan.




Come into my life, go a little deeper, come into my life…
You could be The Keeper.
Para ti.

H.M The Legendary King Ray