4/5/15

Love: Ray meets Jorge.

Hay ocasiones en que la memoria guarda momentos que lastiman, otras más; muchas más, guarda retratos de instantes que te hacen sentir inmenso y te permiten encontrarte en la cima del cielo disfrutando lo pequeño que es el mundo comparado con la infinita cantidad de emociones que nos llenan el alma.


Esta mañana decidí, mientras me levantaba de la cama, salir y caminar en el bosque que está detrás del castillo que he habitado desde aquellos días que me hicieron temblar de emociones honestas y brillantes.

Pensé en regalarme un momento para recordar lo bueno de ti, para recordar esos pequeños detalles que tu personalidad un tanto fría me permitía sentir, hoy recuerdo eso y entiendo que eres maravilloso y que esos pequeños instantes eran mi felicidad absoluta. Y aunque no te era fácil expresarlo, lo hacías y lo hacías mejor que todo el mundo.

Después de tomar un baño con agua fresca,  me vestí para la ocasión; escogí aquella playera polo que alguna elegiste para mi, unos jeans y zapatos cómodos. Sonreía y caminaba tranquilo de un lado a otro dentro de la que fue nuestra habitación y recordé tanto, recordé demasiado, recordé que tanto te quería y que tanto; a tu manera, me querías.

Miraba la cama donde tantas veces nos quedamos dormidos después de comer. Sonreía con tantas imágenes agradables a mi memoria, entonces disfrutaba tanto que me pidieras acariciara tu espalda desnuda hasta que te quedabas dormido; mejor aun las veces que en que me discutías quien abrazaría a quien para dormir. Lo confieso, era exquisito  sentir tus brazos alrededor mio mientras te quedabas dormido,quince o veinte segundos  eran suficientes para que lo consiguieras, entre tu sueño me acercabas más a tu piel e inconscientemente me  acomodabas a la forma de tu cuerpo, destilabas tanta ternura mientras cuidaba atento tu sueño.

Te observaba enamorado mientras me platicabas lo que habías vivido cuando eras pequeño. Algunas de tus historias me siguen pareciendo fantásticas, algunas llenas de ternura y otros de tus relatos me parecían increíbles. No dejaba de sorprenderme con tanto. 

En estas cuatro paredes, tan románticas,  emblemáticas y discretas  que han guardado una historia: el secreto de nuestro tiempo juntos. 

Un poco de loción sobre mi piel y encamino mis pasos por el comedor, observo la silla que ocupabas y que estaba a un lado mío, precisamente a la derecha; leal compañero y, después de tanto, único consorte en mi reino.

Tantas emociones que fluyen en este momento.

Y algunos momentos realmente difíciles y complicados para mi, para ambos, pues no hubo ocasión en que me dejarás solo. Ocasiones en que la ira me ganaba y perdía el control de mi cuerpo y de mi mente expresando palabras propias de mi enojo, más no de lo que realmente sentía.

Momentos en los que actuabas siempre discreto y tranquilo a mi locura. Y yo intenso y nada consciente de lo que decía… tu solo me mirabas y me explicabas lo que en ese instante no podía entender. Días de frustración que volvían tenso el ambiente, días en los que sin reparo te ibas lejos.

Pero también cometiste errores.

...

Me acerqué a la puerta principal, donde aquella vez tuvimos que decirnos adiós.  Era una tarde  de febrero en que después de la última discusión decidimos que era mejor liberarnos y dejarnos ir, no era correcto lastimarnos más de la cuenta, no lo toleraríamos después y explotaríamos el corazón.

El imperio que había intentado mantener en pie cayó en pedazos frente a mis ojos justo en el momento en que nos abrazamos y con un beso en la mejilla nos dimos las gracias por habernos permitido vivirnos uno al otro.

Recuerdo haber rozado tus manos, te pedí que te fueras…

“Lo siento mucho amor”

En silencio observé como poco a poco te alejabas, hasta que perdí de vista tu silueta en el horizonte y no supe más de ti. Un vuelco al corazón que termino con mis días de gloria por el amor transparente que me mostrabas la mayor parte del tiempo que compartimos.

Bajé las escaleras para encontrarme sobre el camino de piedra que me llevaría primero a un jardín espléndido lleno de rosas donde suelo sentarme a leer, donde disfruto recostarme sobre el pasto fresco a observar como las nubes juegan en mi imaginación y donde algunas veces me he quedado dormido bajo la luna y las miles de estrellas cuando me arrullan mientras recuerdo el dulce sabor de tus besos.

El tiempo hizo lo propio y poco a poco volví a conquistar amaneceres para mi, para mi corazón y para mi alma.

Fue entonces cuando descubrí  la  magia que guardaba este bosque, descubrí que aquí saboreaba vida pues mientras caminaba descalzó mi piel absorbía tanta frescura de la tierra húmeda.

Era volver a vivir después de esos días oscuros bañados de tormentas, rayos y truenos que anunciaban lo que entonces ya no escondía mi cuerpo. Empecé a experimentar paciencia después de tanta desesperación y ansiedad hasta que la lluvia cedió al encanto de una oscuridad seductora donde mis alas volvieron a brillar para hacerme volar.

Conseguí volver a  encontrarme con mi otra parte, y fue en un día en que el viento soplaba seduciendo a la lluvia, entonces desperté.

Extendí mis brazos al cielo agradeciendo a la inmensidad el hecho de poder volver a respirar vida;   entendí que el miedo que yo experimentaba era por la ausencia de fe en mi, había dejado de creer en mi. Agradecí a mi memoria por recordarme de donde vengo, lo que en un momento fui y la fuerza que nace dentro de mí para seguir siendo quien soy.

Recordé lo mejor de mi, recordé sonrisas. Era mi tiempo, el que necesitaba para entender que no hay mejor confidente que uno mismo pues así podemos recordarnos lo que somos capaces de hacer por uno mismo.

Y desde ese tiempo, hoy por fin volví a recordarte; labios exquisitos que me seducían y con esa mirada tan tierna y a veces picara. Recordé tu discreta forma de sorprenderme con detalles inesperados y con momentos que guardo conmigo. 

Caminé a la orilla del arroyo con la mirada perdida en el horizonte y sonriendo por poder vivir un momento para mi, lo necesitaba. Me detuve y alce mi rostro con los ojos cerrados, respiré profundo y suspiré sintiendo el paraíso.



Alguien tomó mis manos y entonces, cuando baje la mirada, te encontré sonriendo. No pude evitar lágrimas de felicidad por volverte a ver cuando menos esperaba tu presencia en mi mundo, cuando pensaba que esa despedida era la última vez.

No pude pronunciar una sola palabra, sentí una fuerza inmensa en mi interior y entonces nos encontramos con la mirada, nos decíamos tanto que nuestros gestos nos delataron; sabía lo que intentabas decirme y con el brillo en tus ojos miel sabía que entendías cada uno de mis movimientos. 

Y con tanto cariño nos dimos un beso en la mejilla, ¡Volviste a sorprenderme! Sostuve tus manos con las mías y besé tus labios mientras tu no dejabas de sonreírme... mis ojos se llenaron de emociones.


- Te quiero, te he querido todos los días.
- Yo también te quiero Ray, gracias siempre.

Me abrazaste y suspiraste mientras recargabas tu cabeza en mi hombro, tal como lo hacías cuando estábamos juntos. Perdí la noción del tiempo y  en silencio te recordé cuanto significas para mi y cuanto me agrada saberte cerca pues amo tu presencia en mi vida.

Caminamos de regreso a casa, corriendo entre los árboles de vez en vez para recordarme que eras el más veloz. Te escuché reir fuerte, nos estábamos divirtiendo juntos otra vez, como si nada hubiese ocurrido.

Me habías perdonado, te había perdonado.

Es nuestra historia y estoy seguro que la recordaré hasta el último de mis días, cuando mi cuerpo expire y mi  último suspiro engalane mis labios con una sonrisa por recordar lo que hemos compartido. 





Te quiero todos los días...

Con amor, Ray.

5 comentarios:

Corre, ve y dile dijo...

Te odio.

No se vale lo que haces con tus historias, no se vale que puedas darle vida a unas cuantas palabras y las conviertas en mera poesía en movimiento constante.

No se vale que en el puro roce de las letras provoques sensaciones y hasta hagas sentir olores. No se vale el amor que se juega en tus cuentos. No se vale que, comparado con tus textos, lo que escribimos muchos parezca un chiste mal contado.

Qué envidia de talento.

Gracias por regalarnos tanto en tan poco.

Y aunque te quiero tanto, sencillamente te odio.

Robber dijo...

Tremendo, no sé qué decirte al respecto, pues todo lo has relatado como una poesía fantástica.

Raynier H. Fuentes dijo...

Podría decir mil, encantado de leer este par de comentarios!

Anónimo dijo...

Wooow !!!! No hay palabras... No hay forma de expresar eso que haces sentir... Nos llevas por distintas emociones, haces que uno reflexione sin querer.... Es una historia digna de un principe, de un gran amigo... Fe corazón a corazón y sin razón alguna... Hoy vuelvo a encontrar esa fe en mi... Esa fe que siempre esta... Pero que tiene que despertar con estas lecturas.... Simplemente encantador.... Tu fan que te adora...@fpoom

Raynier H. Fuentes dijo...

Muchas gracias a ti amigo por leerme, es un placer siempre compartirlo con ustedes.